Un nuevo camino
El verano transcurre sin grandes momentos, pequeñas desilusiones, grandes dosis de aburrimiento, calor insoportable, poca inspiración, ese quizá pueda ser el echo por el cual tengo esto abandonado.
Se acerca la rutina, cada vez escucho más cerca sus pisadas, había años en los que no quería que llegaran las clases, otros los deseaba, este año, ni una cosa ni la otra. No me apetece empezar una nueva vida por así decirlo.
Un cambio de instituto puede parecer una tontería, pero para una persona como yo que se ahoga en un vaso de chupito es un gran paso a dar. Por suerte no voy sola, pero aun así me siento como cuando eres pequeño, y te introducen a la fuerza en un mundo que sabes que lo más seguro es que no te guste.
Dejar todo lo conocido atrás, adentrarse de lleno en una nueva experiencia que me nubla la mente solo de pensarlo, dejar atrás tantos buenos y malos momentos, tantas buenas y malas personas, dejar atrás cosas que hacías todos los días y quizá en su momento despreciabas. Bien, ahora llega el momento de añorarlas.
Que jodidamente dificil de entender es la mentalidad humana. Nunca estamos conformes con los que nos ponen delante. Solo espero tener suerte y que este gran cambio sea a bien, una cosa tengo clara, nunca podré olvidar el pasado, pero no quiero tenerlo presente en el futuro.

